jueves, 12 de agosto de 2010

Voce D' Angelo

Este es el último día que escribo aquí.
Será importante recordar el blog como un aprendizaje de tres largos años.
Vuelvo atrás y el pasado me hace buscar la esencia de lo que soy ahora.

Las mujeres y al hombre que amé.
Los dolores que olvidé.
Mi Jekyll y mi Hyde.
Mis degradaciones y fragmentaciones.
Mi anhelo de poesía.
Mi Dios de cera y mi Dios témpano de hielo.

Sobre todo aquella frase:
"Volví al origen y renací" Fons et origo: Te encontré entre montañas y bosques de selva.

Mar profundo, mar salado, mar eterno.

Bienvenidas todas las personas que han invertido momentos en mí, algunos pocos segundos y otros, una vida.

Ya no puedo volver aquí porque me resulta doloroso. Pero de vez en cuando, regresaré al lugar que temí perder, el eslabón perdido llamado inocencia. 


Con voz de ángel me despido. 


Me encuentras en: www.ariannabanuelos.wordpress.com











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viernes, 9 de abril de 2010

Mujer acústica

Mujer. Te veo hoy. Siento entre mis dedos el lino de cada beso y el río de cada lágrima, arroyo blanco y una paloma de paz dormida junto a mí.


Te veo entre pájaros y avellanadas. Tu miel sale del álamo nocturno, del piano inteligente como búho de música sombría. Con su sonido de eco, con su profundidad que sienten mis oídos reloj de arena.

He visto con nostalgia un pecho de mi madre y otro que admiro en la bella mujer.

Tus labios, cuando sonríes, son dos huéspedes de mi persona.

El primero es tu rostro viejo, donde mi cara recuesta sus horas de tiempo infantil.

El segundo es mi alma que ha hecho del cielo un recorte de revistas Post-it. El futuro del pasado es nuestra muerte en la primera hora, alba, primavera es otra vez otoño.

Mujer

Mujer blanca como la noche. Mujer negra como el hoyo que no tiene fondo…

HASTA AHÍ. Donde mi orgasmo se conjure en tu sonrisa. Ahí en el polvo. Ahí en la mordedura de un ángel corpóreo con llamas de piel, con besos de tierra, con ojos de otro mundo solitario,

Dios tiene manos de mujer.

Si no, ¿cómo es que consolaría el llanto de sus hijos y daría a la tierra el placer?

lunes, 15 de marzo de 2010

La voz de tu defensa

Madre.



Me como las uñas. Le hablo a las flores. Censuro mis dientes.
Presa con tus ojos dulces de miel, tus manos soñadoras.
Soy un dátil de tardes calurosas, un gaje de locura.
El miedo me da por momentos placer, a veces me pone pálida.
La culpa me hace ser hombre y a veces marea.

Hoy dije: “nací en todos los sitios de mi madre”.
El frío es un ardor de pecho erecto y la nostalgia es una sopa cálida.
Por el sexo de mis padres es que vivo
vivo como árbol. La raíz me nace en el cordón umbilical.
Tu sonrisa es mi universo donde caminé airado y luego vi el cielo estremecerse.

A Dios le pedí hacer magia, revivir la aflicción del universo,
hasta que no quedara un pedazo de pan que no pudiésemos comer.
A Dios le pedí que los corderos callaran,
le rogué por las lenguas muertas.
Pedí luciérnagas de cuna y un trinitario en mi bolsillo.

Mujer y tortura
Con los años has sido el mar donde me sueño incansable
recuerdos y una cimiente de amnesia. Un zafiro tan tierno,
que una llaga, una plaga, envuelven mis aspas de astucia
y un mirar sencillo perdona. Una sonrisa revela.

Va saliendo tu soledad.
Descubro entre mis pesadillas que amatistas la herida del mundo.
Un impenetrable olor a bosque, un libro blanco de letras inmunes
/ventana de vieja caligrafía/
El ciclo tiene que vencerse. El eslabón encontrarse. La vida reinventarse.

Ve con tu paraguas. Tu charco de sangre es un ayer de lluvia.
Ve con tus muñecas. Mis gritos de ebriedad confunden tu inocencia.
Ve por la catástrofe de riel. El primer relámpago de mi poesía.

Palabra por palabra
Sonido por sonido
Vuelve

Hay que reírnos de las sombras.
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miércoles, 10 de marzo de 2010

Muy estimada K

Hubiera sido imposible pasar por alto el momento actual: la vida. Pensé que con el tiempo navegaríamos. Lentamente. Otra mentira de la que la gente inteligente prescinde comúnmente: el pensamiento cautivo.

Invertimos mucho en idealismo, en situaciones llenas de compromisos, juicos, reivindicación llenas de justicia. El sordo sosiego de aquello que consideré sería el mar. La libertad utópica llena de nostalgia: la residencia en la tierra; pedazo de mar desterrado.

Me exilié, desfavorable el juicio, por aquello de un repentino vómito de asfixia.

Y a modo de tropiezo, casi en el drama de Mkeiev, por el historial de ascenso de poder y detención repentina…

No alcancé a trazar un camino caprichudo, no retraté una vida. Fui poeta y veo esa imagen con auténtico carácter y fuerza. Pero siempre lánguida, siempre auto-destructiva.

Empiezo una novela de regreso del mar. Una tregua, que no es otra cosa que el desprendimiento de la Gracia Divina. El Amor me alcanzó.

No he consentido por mí misma lo que hubiera sido el sueño de estar junto al rey. Pero en definitiva, me he destronado de “mis palabras”. He dejado mis convicciones, mi firmeza, la fidelidad de mis lágrimas… (por sufrimiento grave y por brutalidad exánime a mi corazón)…

Las palabras se han alterado, las palabras han modificando el mensaje de mi verdadera naturaleza. Este es el ángel que intercede por mí: el Amor de Dios en mi vida.

Por gratitud, y por primer signo del cambio: Perdón y Gracias.

Yo sé que pronto, no por mi, la Gracia nos devolverá el Agua...la Inocencia.

lunes, 8 de marzo de 2010

Verdad y Justicia


Es cierto que hay situaciones en las que la verdad parece inconfundible con la justicia. Pero la justicia es en todos casos desfavorable; es en realidad, un lujo político, un favor humano, un bien renuente, un orgullo con falsas intenciones. La justicia padece del mismo mal de quien lo afecta. La justicia es detestable desde el punto de vista político: la Institución. No quiero por ello, pasar de alto los más altos valores morales. Sucede que en el acto mismo de hacer justicia, “moralidad” nos encontramos con límites físicos y escasos recursos justicieros. La Institución desaprueba a priori al hombre, porque al hombre le corresponde una sola y única identidad: la suya propia.

Quien clama la justicia, en el sentido amplio de la palabra, está añorando un concepto de libertad sin límites. Justicia para sí, no para el otro, no para quien reclama su justicia.

Quien pide justicia está clamando libertad de sí mismo y de quien lo rodea. Justicia significa Amor en dado caso, solución al conflicto real: el corazón humano.

He visto pasar por la oficina a pordioseros, enfermos, hambrientos. La gente va y viene con la misma expresión corporal, la misma petición dolorosa…esperan en vano una insinuación rápida, una palabra de esperanza. Regresan aislados, tanto como esperando un Milagro, como asediados de sí mismos, o de otro hombre moral.

La justicia del hombre es autóctona: ve por sí misma y en automático, se convierte en una doctrina de falsa repetición: un diagrama de flujo; un retrato que refleja los vacíos del justiciero; fabricador de galletitas para el espejo contrario.

La justicia en manos del hombre obra inequívocamente a juicio propio, y por ende, es incapaz de interceder por los hombres y por la sociedad.

Lo que el ser humano conoce como “hacedor de justicia” es inalcanzable para el corazón humano. Mientras que el primero es libre, el segundo está condenado.

El resultado es distinto cuando escuchamos a alguien hablar. Verdad, por el contrario, que rehúsa ser un interrogatorio o una habitación dividida de beneficios compartidos. Quien clama justicia está exclamando a gritos su propia libertad.

Con mis ojos he visto, que somos incapaces de hablar de un idioma y de escribir un lenguaje que tenga por epigrama la salvación del corazón humano. Si hemos sido incapaces de evitar la guerra, y por el contrario, vemos que la dignidad humana menoscaba y corroe…

¿Por qué buscar en el Humanismo la libertad?

1.  La justicia si se trata de justicia, sólo puede ser divina, porque el  Amor viene de Dios.

2. La justicia es el más alto edificio de una torre. No siempre nos parecerá “benévola”, pero en definitiva, es la antesala al escrutinio humano: el corazón; es decir, la verdad.

3. La justicia va de la mano con la palabra libertad. Libertad quiere decir “salir del yugo de la moral; es decir, de la ley humana”.

4. La justicia humana renuncia a sí misma para que la justicia divina se manifieste.

5. Justicia es libertad.

Después de una larga jornada, en la que hemos visto la mano de Dios sobre Haití, Chile, y luego la sucesión de eventos catastróficos en cada rincón del planeta, el ser humano pide a profundidad, la revelación del sueño real.

La verdad muestra aquello para lo que se hallará consuelo y esperanza; aquello que desplaza lo finito y cósmico de lo real: el corazón humano.

De estar segura de algo, es que los crímenes en contra de la humanidad nos hacen mirar en la lente de la más profunda discordia: esto es, la verdad. Nunca como antes, el ser humano enfrenta una realidad esperanzadora: ya no puede evadirse, porque todo lo moral ha sido acechado y es inútil para socorrer el sueño.

Ni una sátira de religión es más reveladora que el insoldable camino del corazón humano. La religión, incluyendo la del Humanismo, es moral, y en lo moral hemos perecido.

Hemos de vivir la gracia, y en la gracia, encontraremos justicia.

martes, 16 de febrero de 2010

Toneladas de ayuda

El poeta buscaba una misión relacionada con acciones asistenciales y de desarrollo, cualquiera fuera su denominación u origen. El poeta estaba consciente de su insensibilidad frente al mundo, a pesar de que tantas veces intentó un socorro inútil: saltar un charco, ver un arco iris, mirar un largo pasto y niños verdes jugando.

Hubo uno que otro remolino intempestivo que le recordó la “gran misión" de salvar al mundo. El poeta no bajó la guardia, a pesar de que los toltecas metafísicos le recordaron no buscar más suerte que la felicidad de uno. Así lo habían escrito hace tantos años, y así podría haber sido, fue o siempre ha sido.

No por menos, (sino por causa de lo extraordinario), el poeta llegó a Cáritas un 11 de febrero. En la entrada de dicha Organización no había más que unos contenedores de reciclaje y de cartón. Recuerda que el director fumaba, y aquella humarada se apresuraba a echar a un lado la suerte del poeta: quería salir huyendo con tantas imágenes santificadas.

Ejemplos de cómo ayudar fueron contrariados en un escritorio de madera, donde el poeta miró a través de una ventana y deseó partir por cuenta propia al lugar de los hechos: la emergencia en Haití, el asilo de ancianos, el psiquiátrico, la casa de refugio y pan, los corredores indígenas, la selvas mayas, de nuevo los ocelotes, los misterios, los enigmas.

Las fotografías de ciertas contribuciones gráficas le parecían la colección de una serie fílmica de Hollywood, hasta que el dolor de un brazo, una mano, una mutilación, le parecieron la escena de otro sueño; un segundo sueño brigadista: el poeta deseó ser un topo y un casco azul para esconderse en tierra firme y oler la suave arena.

¿Cómo regresar a la cautividad, aquel lecho de color ámbar lleno de sueños?

miércoles, 10 de febrero de 2010

Vistiendo tierras vírgenes

Nunca tuve por cierto, tantas ganas de vivir. Me siento en un pueblo que resurge entre muchos versos solitarios. Cancún no es un verdugo; siempre sabe cuándo empezar a cantar.

Todas estas calles: Yaxchilán, Chichen-Itzá, Bonampak, Nichupté, vibran por el amor de una tierra que desconozco. Los mayas pertenecen a los yucas (yucatecos), no a nosotros los defeños (DF). Y sin tanto orgullo, los mayas pertenecen al pasado. Los muchos secretos de los antepasados están abiertos a exposiciones, bibliotecas, obras de teatro, shows de turismo. Es como si la cultura hubiera vivido largos años para reencarnar en lo “clásico”.

Aquí no se discute la acción literaria, la revolución se da con la muerte; y después de la muerte, la prisión escapa a todas partes para recitar memorias.

Así debe ser el rumbo del escritor; dar en el anzuelo justo para dejar visible la corriente sepultada, la flecha milenaria que reintegre los cimientos de la patria, -para que sus pasos sean- (más que unos papeles), cinco pares de ojos: fabulosos fósiles que han de ver al león caído de un cenote. Y quién sabe, quizás se vea más sangre correr.

Miro por la ventana, me pregunto si habrá más vida que ésta. No he encontrado mi sitio, aunque estoy electrizada con el color del mar (que no es ninguno en particular).

He escrito con fabulosa revelación: el menos político es el más poeta.

Hablando de otro idioma

Tengo la impresión que la piedra sigue intacta. Corro con arrolladora fuerza vital, pero mi lenguaje es un intérprete del anhelo de mis palabras. ¿Qué hago aquí y hacia dónde iré? Poseo en mis manos (quizás como continuum) un ojo azul de mares; la noche luminosa incorporándose en lo alto de una torre en vigilancia.

El poeta se detiene en todo lugar y por des-fortuna rueda, sigilosamente, en el suelo mirador de otros pies: ¿manos por los pies de otros?

A veces sueño en las visitaciones reales,  lugares donde está sentada la gente exacta (los profesionales, cualquier sea su denominación social), y hablo con ellos diplomáticamente. Confieso que no puedo seguir órdenes y sigo descifrando los misterios incontenibles del vocabulario humano.

Estoy en búsqueda de un salario que pague el lenguaje de lo irreal, pero el poeta es incomprensible; es un pescado exótico que suele ser encontrado sólo en las profundidades. Nadie navega, nadie sabe.

Tengo una aura de tierra con la íntima garra de un león (el león no es tierno pero cómo es admirado). Me acerqué a ellos con recelo. Aquí tienen mi CV. No sé hacer nada más que descifrar la noche universal.

Otro día llegué en búsqueda de un puesto “asistente de relaciones públicas”. El periódico publicaba su denominación con las siglas TWN. Yo pensé que se referían a Third World Network con sede en Malasya, fundada en 1984 para la cooperación Norte-Sur. Resultó que la srita. me entendió mal y la empresa se refería al Tour World Net, dedicada a la supuesta promoción del turismo. Fatal. Me recibieron unas personitas con vestimenta particular: minifaldas, ropa pegada, escotes, zapatos de tacón (quasi aliens). El lugar, algo clandestino, me confirmó que Cancún es un sitio propicio para el turismo sexual.



Seguí con la entrevista por mera casualidad. La presunta agencia vacacional tiene su sede en Seattle y funciona bajo el patrocinio de Vive México. Lo cierto es que soñé con el Lic. Díaz (el que me hizo la entrevista): dientes feísimos y aspecto de mujeriego, tratante o no sé qué.

¿Por qué lloraba?

Lloraba porque se habían terminado sus palabras. Las palabras siempre vienen en el momento propicio, a la hora de expresar furtivamente un gesto, con la franca molestia, con el trago amargo, en la extensión de la cesura, al límite de las montañas más impenetrables.

Las lágrimas hablan por sí solas de duelos, tristezas, en secretos terribles, -para nosotros que exploramos el terreno de lo irreal- dictaminó Apollinaire.

Las lágrimas, a diferencia de la palabra, son espontáneas; carecen de todo sentido de lo apropiado. Las lágrimas nos revelan un largo viaje escaso de heroísmo y lleno de lo sublime del alma.

En la conciencia misma de ser inconsecuentes y dejarse llevar por un exilio voluntario, las lágrimas corren sobre piedras blancas y transparentes; nos hablan de castillos, ciudades y paisajes del viajero solitario.

Las lágrimas son un hermoso retrato y una escalera inconclusa en proporción a la sangre que continúa corriendo, exaltada en el nombre del ángel titular de la infancia. Sangre fuimos, de aquel ondulante u delicioso río que fueron nuestros padres y serán nuestros hijos.

Él lloraba por su sangre, en la magnitud del tamaño de sus lágrimas.

Un día de enero, como lo demuestran mis memorias en este hermoso libro, sus hijas partieron a cumplir sus sueños (si acaso soñar fuera sinónimo de olvidar, perdonar y/o volver a empezar). En el camino de regreso, el padre se topó con sus lágrimas.Es decir, el padre se topó con el retrato de una primera muerte. La guerra…la guerra...sea quizás lo que explique en parte su destino.

Siempre luchamos, pausados en el hablar, hasta decir súbitamente unas frases cortas que rematen otra primera sonrisa.

Las lágrimas son menos moralistas; la vida es nada moralista.

Las lágrimas son claramente, los jardines colosales de la vida, siempre abiertos a territorios no descubiertos, pero cerrados y negados a otros seres moralistas; es decir, a lo que se esperaría del hombre con sus flores tiránicas (transformadas en orgullo).

El padre no esperaba llorar, y ya tenía largo rato impidiendo sus lágrimas. Pero aquella ola azul, tan nítida que hubo invadido toda su casa, aquella estrella azul abandonando primaveras, y el canto de un pez perdiendo su orgullo, resplandeciendo en la consagración anónima –todo ser anónimo contagió sus lágrimas-.
El padre rápidamente huyó antes de desbordar el océano de sus lágrimas. Pero se gesto, escrito en la –no palabra- (el silencio), exigió un momento eterno de contemplación.

Ya de regreso en el carro, sus hijas cayeron en la numerosa cuenta de una causa grande (empecé formulando una pregunta: ¿por qué lloraba? Y terminé escribiendo la razón de las lágrimas. ¿Por qué lloraba hubiera sonado moralista).

Cada uno cruza su rió, y aquellas vertientes son semejantes a las lágrimas.

Es hermosa la frase: “Jesús lloró”. Parte de la eminencia de doblegarse a la muerte, revistiéndonos poco a poco en vital explosión, decididos a ver valientes; es decir, dejar correr las lágrimas, casi a modo de disciplina, como autores anónimos sin palabras o deber.

De aquel desierto colérico llamado vida, hay pequeños corresponsales rociados de lluvia o de sangre, siempre dispuestos a insinuar un momento de sonrisas hasta liberar la batalla huraña, la implacable soledad, el polen fugitivo de besos fríos que siempre llegarán.