jueves 5 de noviembre de 2009

Fons et origo 9




Houston Miller (antes Jekyll y Hyde)

No sé cómo se me ocurrió llamarle a mi inner voice “Houston Miller”. Una vez escuché a una amiga llamarle a otra amiga Houston y me pareció un descubrimiento asombroso. Lo de Miller es porque se escucha bonito y porque la verdad, tener un dicurso bipolar resulta aburrido.

Estaba pensando en esto, cuando me encontré a mi misma en un discurso interior:

¿Por qué lloras Houston?

-No sé, por los años, Porque el cuerpo pesa. Porque el cuerpo es sinónimo de contradicción

¿Contradicción de qué Houston?

-Contradicción de todo lo espiritual. Uno ama acérrimo con el cuerpo; libre con el alma. Parece que uno tiende a la tierra, el otro a lo perfecto. Por eso lloro. Por esas batallas que resultan eternas.

-¿Dónde estás parada Houston?

En el centro de la tierra, pero es como un hide and seek.

Se me acaba de ocurrir una excelente idea. El tema de la semana para Café Soluble será: “El niño que llevamos dentro”. Tal vez me acuerde cuando no existían batallas. Jugar a las escondidillas, policías y ladrones; todo eso era un juego de niños. El origen (todo eso era origen)...

Y ahora que de verdad somos cuerpo ¿Qué se le va hacer Houston? Veamos cómo progresamos la próxima semana.    Dejad que los niños vengan  a mi...

lunes 2 de noviembre de 2009

fons et. origo 8





No me importa de qué color te hayas pintado el pelo. Con tal de que lo tuviera cerca y pudiera olerlo. Estoy tomando té negro y me sabe a nube invisible ¿Ves? Es lo mismo. Me acuerdo de ti por tu sonrisa. Ya he robado mi tesoro: un jardín blanco con la noche encendida y la pequeña ventana de tus ojos. Escucho canciones desordenadas y con todas ellas haría el amor. La que fuera: Dave Graham, Bertie Blackman, P.O.S. In the land of the gravity we are falling. Me parece que hoy bajas del mar y yo en ascenso subo a tu belleza: eres tú, con tu pelo negro azulado. Yo cumplo con cada cita y te mando un beso acalorado.

Mira, he encontrado un texto de Pellicer. Con este me acuerdo de nuestra plenitud
(no estoy segura si es un regreso al origen, o por fin encontré la eternidad):

El grillo conectado
Con quién sabe qué aparato ficticioso
Rebaja el precio del aire plateado
Con su aumento metálico, pequeño y armonioso.
¡Como estas noches hemos visto tantas!
¿Recuerda usted? Y la sombra que canta
Disminuye en estrellas melodías.
Este es aquél silencio
Que cerró los oídos la suprema
Delicia musical y fue perfecto.
¿Recuerda usted? Los lagos en la noche…

Te extraño con Práctica de Vuelo, Horas de Junio (aunque octubre, el azul se ve disuelto).

domingo 1 de noviembre de 2009

Fons et. origo 7

A,     J.A.M.B

He viajado al corazón mismo de la gracia. La noche anterior celebré Halloween con un amigo. Nada y nadie nos separa. Lo llevo de la mano por la belleza que resulta elegir nuestro goce de forma independiente. Hemos aprendido a vivir sabiéndonos amados. Visto así, confiamos en el tesoro mismo de una conversación, por la confianza que resulta de los años. Más que eso, han sido los colores que nos caracterizan. Estamos en la sintonía de la risa, del murmullo. Somos observadores innatos. Tenemos un rincón donde nos sentamos para observar al mundo. El efecto de la expansión es claramente visible. Nos vemos a partir del lente de los otros. Nos caracteriza la simpleza. No tenemos mucho que decir. Pero escuchamos…la canción, el baile, la bebida, las parejas. Todo resulta placentero.

jueves 29 de octubre de 2009

El taxista


A posteriori....





The making of, ...  Mexico City.





Y así, como en súbito nos hemos despertado de la muerte

Así, en súbito hemos combatido otra muerte.

Desde el capullo de una germina molécula

- vuelan mariposas O escafandras –

al verso de un rosal en llamas

(Ave de cien vuelos)

hasta el ladrillo de una ciudad obscura

y el alarido de una señora violentada,

semilla sin rociar, niña con voz de anciana.



Pienso en la breve inanición y punto.



Mis ojos traspasan seductores de otras voces

para actuar, vivir, soñar. Mis ojos son el gemido

de un lenguaje que respira estériles alcantarillas.

Mis ojos son el faro público para incendiar las voces callas

hambrientas pupilas de un hogar

u otras moscas que merodean sin cesar.

Tu voz en carne fría quemó mis ojos con un color amarillo pálido.

Tu voz es trastornada por un cielo

cumbre de un sueño con el peso del tiempo.

Por tantas calorías compuestas por los ingredientes del alma,

no logro sentir mi carne,

la breve pesadumbre que ha de caer de un pozo,

hasta chocar contra un muro

cayendo, de abajo arriba, por los lados.



Como el día ha terminado de verse

y tu voz existe ¡Por mi madre existe!

en la mentira interior que ha devuelto la mentira exterior

al tiempo que yo vivía del refinamiento y el recato.

He querido ser yo quien fundiera una segunda piel

después de un secuestro en la calle 12.

He querido una y otra vez escuchar el deleite de mis ojos,

los harapos de la nada tocados por la luz,

empañados en blanco entre las huelgas sin sentido.

He tenido que actuar, vivir soñar.

Mis ojos acidados por un mimo en la calle,

comportan la gentilidad, la lágrima humilde, –sin rencor-,

siguiendo una y otra vez el concreto. Así muchas veces.

He repetido las voces de los otros, por el flujo y reflujo

de un mar vasto. Después de la gente está mi voz,

y ni siquiera esto me sorprende.



Y así, en la escala del 1 al 10 he pensado,

he olvidado de mí las partidas del mundo

y el cero es la indiferencia de mis emociones.

He tenido que actuar, vivir, soñar;

y en la estatua de cualquier monumento,

en la calle de todo héroe,

en la banqueta de un grafitero que tiene más por soñar,

me aproximo a la sentencia de mi muerte:

he tenido que quitarme los ojos,

así de tajo , con aguardiente.

No quiero participar de la seducción de una mujer

que mete en sus bolsillos la prostitución de un hogar,

para que después, lo espere un hijo que crecerá siendo hombre .

Me he quedado pasmado con el recuerdo de la tarde

en azul acuático; para difuminar lo que es real.

Y en los rincones de sueño recogidos,

consigo escribir por fin combatiendo otra muerte.



Tristemente, en la ceniza invisible freno mis pies.

(A obscuras, inerte).

Caigo levemente junto al sonido que aproxima la noche.

Caigo levemente junto a la inútil niebla que respira

sus sabores de azúcar detrás de una iglesia inaudita.

Caigo levemente como si planeara mi muerte.

En la aspiración blanda e infernal de mi alma,

apenas ha volado la mariposa

y mis ojos son como escafandras.

Se abren sigilosamente una última vez a esta ciudad perdida.

Regreso chicharrando a golpe sordo

mientras los dones de un pasajero me conmueven,

no sin después descubrir que todo es teatro,

la vida es teatro.

Miro hacia ti, miro hacia mí.

El intervalo de la hora onerosa.

El taxímetro agotado. He vivido la vida entera.

miércoles 28 de octubre de 2009

fons et. origo 6



Reconozco, no sé si con nostalgia, la luz inmensa de la vida espiritual. He recorrido con mis dedos la luminosidad de las estrellas. Tuve la fortuna de ver el cielo abierto el fin de semana y sucedió un milagro. Lástima que no poseo una fotografía. Eso sí, me ha gustado la traducción de aquel lenguaje somnífero ¿Should we be dreaming?


Estoy libre y siento que no pudiese gozar más que el vital humanismo,
el privilegio físico y el instinto orgánico.
He querido estar a tu lado y me has enseñado la primera estela.
Amo tus ojos desde ayer,
tu sonrisa pintada con lentejuelas en la arena.
Te robo un sueño de anónimo dormir.
Niño, sombra, Lágrima caliente.
Me orla un faro público; un caminar pausado
y una paz entre la orilla de mi voz y el susurro de una estrella.

Molusquito forever.

jueves 15 de octubre de 2009

fons et.origo 5

Desde mis ojos –todavía- elocuentes veo una luz que se adormece. Tengo la sensación de haber permanecido así por varios siglos. Vivo persiguiendo una gota de iluminación perfecta; esa misma lluvia cae junto a los sueños. Nada, ni siquiera la lluvia es desgarrable desde su propio dolor. Los recuerdos son imágenes de otras imágenes plegadas.
1.-
Oh vida, he dibujado junto aquel bosque un lagrimar.
He trazado con mis ojos empañados el exilio posible
y un caminar, amo todo lo que súbitamente me abate.
2
Oigo- oyes- pasos.
restros petrificados que levantan la cochambre desde mi cocina.
Migraña. (ta.ra.ra.ro.ra) pam pam
Algo anda mal en mi cerebro cuando escucho pasos.
Hay días con menos flores…
días africanos y otras tedios (coloreando, danzando).
3
Odio los retratos porque disfrazan el futuro de sabernos conocidos.
Amo la fotografía por su espontaneidad.
La primera es imagen plegada; la segunda es el juicio de la vida.
4
Hoy me vi soñando triste.

lunes 12 de octubre de 2009

fons et.origo 4

Este es un sueño filtrado por mi distracción: resisto la cera caliente de una veladora morada. Me siento en mi cama y veo el reflejo del televisor. Añoro esa ventana que posa fija y no parece alterarse. Quiero dedicarte un poema apropiado, pero todo empezará con “nube” y terminará con “amor”. Hojeo un libro para encontrar una palabra nueva:”la pintura vieja del antepecho blanqueante”. Parece intelectual monotonearme. Este cuarto es una piedra y en algún lado la piedra fue un cuarto con cinco ventanas. Por ahí pasó un caminante que solía escribir poemas.

Fons et.origo 3

Para que descendamos a nuestras palabras, es necesario pensar en colores que se contradigan: la lluvia convalece cuando al fuego arden mis labios; a los tejados se les oye tirar cientos de piedras ¿o serán estelas de agua cayendo lentamente con los años? El cielo es un azul de primavera, pero luce obscuro por un chubasco que inundaron mis manos. He hecho como decía mi madre: “llora sólo cuando yo me muera”. Quizás mis ojos vieron distraídos y pensaron librarse de su peso involuntario. Dejo que la noche sienta hoy por mí, con todo y sus pies largos de memorias y sueños contraídos. Pienso en fundir mi cuerpo con la lluvia y ser esa gota que rocía la tierra. Mañana, pasará la conciencia de una tiernísima nostalgia…

viernes 9 de octubre de 2009

Fons et. origo 2

Anochezco con luciérnagas. Tengo ojos al frente de toda planicie. Tengo angustia de querer más, soñar más. Hasta que avanzo lentamente y luego retrocedo. Veo un sendero ebrio de montes, pinos, pastos. Sin importar el amén de la borrachera y la culpa de convalecer en este pozo. He recorrido montañas sabiéndome amada. No soy nadie sin incidentes divinos, éstos que me procuran un socorro, una lágrima alegre. Una sonrisa pasa desapercibida y nadie dio cuenta de mi locura. Pero en mi memoria, a veintitrés años de observar el accidente que dio fin a mi inocencia, puedo columpiarme en un parque, agarrar mis patines y bajar una pendiente. Nunca me caí. Hubiera sido hasta casual encontrarme con la inercia y besar sus polvos mágicos.

jueves 8 de octubre de 2009

fons et.origo 1

Mi vida oculta al tanto de un relente. Me pesan los sueños como quien busca pretoriamente las emociones en el cerebro. Veo los artistas visibles detrás de un bambú de inciensos. ¿Debo dejar la vida cuando sufro más? Al borde de un tedio (que pudiera ser cualquier cosa por su brillo); desde un espejo, un chip, el tin-tin del celular. Aterrizo mis sueños. Voy escuchando el teclado al estancarse el sol duramente contra la noche y me embreñe la angustia de no querer más perseguir el peso. Tengo una sombra relativa. Lo quise todo, apasionada luna que me dio su invierno. Tengo cara de niña. Me escribo 5 años menos que mis arrugas. La vida tan lejos…insisto en nada. Todo me conmueve. Al viento desconocido le sonrío.